Una semana intensa en el campo político está a punto de concluir, con noticias a nivel nacional y estatal, primero con el informe del Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, con los cuestionamientos respectivos especialmente en materia de Seguridad y empleo, siendo los diputados del Partido Revolucionario Institucional, PRI, los principales promotores de mensajes en medios de comunicación, y las redes sociales en critica severa e incluso agresiva.
Sin embargo poco tiempo duro el ataque, ya que la mayoría de los “detractores” del presidente de México, cambiaron el discurso y de los cuestionamientos y críticas, pasaron a las alabanzas y zalamerías en favor del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien presento su “último informe”, concentrando el discurso en un esquema político nacional.
Y para cerrar la pinza, en el estado de Hidalgo, Francisco Olvera presento un informe de trabajo a cinco meses de gobernador, con un maratónico evento en el Congreso del Estado, para presentar “los resultado”, con bombo y platillo, sin descuidar el glamour y parafernalia de un evento de alta proyección.
Y de nueva cuenta, los halagos no se hicieron esperar, para felicitar, apapachar y hasta enaltecer el desempeño del gobernador de Hidalgo, con solo 120 días al frente de la administración pública.
Sin duda que es mucho pedir a los que se dicen “nuestros representantes”, que procuren “medir con la misma vara” tanto al gobierno federal, como al gobierno estatal y a los prospectos como Enrique Peña Nieto.
Muy buenas críticas se pudieron escuchar y leer en medios nacionales y locales respecto al trabajo del gobierno federal, y en ese mismo razonamiento sería de gran ayuda, conocer la forma en que se expresan los “lideres”, respecto al trabajo local y contribuir con una crítica para mejorar algunas acciones en favor de los hidalguenses.
Los halagos y elogios no son necesarios, solo basta con reconocer el trabajo y la obligación, de Francisco Olvera de procurar el desarrollo de Hidalgo y el beneficio para todos, recuerdo muy bien y como una gran enseñanza las palabras de un amigo, ahora diputado local sin partido, cuando ha mencionado “los aplausos se ganan”, y no precisamente por hacer el trabajo cotidiano, sino por realmente entregar “el extra” en cada día.
Cinco meses no es mucho ni poco, deberemos considera los resultados en cada uno de los hidalguense para verificar los avances del gobierno de Francisco Olvera, sobre todo valorar en el paso de los años, si es posible que dejemos atrás el deshonroso cuarto lugar en pobreza y marginación.
Tampoco es coherente calificar que en solo cinco meses Hidalgo “ya cambio”, porque entonces surgen las preguntas, ¿cambio para bien o para mal?, y si esto es así, ¿cuál sería la calificación al gobierno de Miguel Osorio Chong?, en donde el actual gobernador fue secretario de gobierno. Y también alcalde en la capital hidalguense.
¿Será entonces que se reconoce que estábamos mal?, que no se hicieron las cosas bien, o tal vez solo “a medias”, ya sea que nos ubiquemos en el plano de simpatizantes, seguidores, analistas o sencillamente periodistas, no podemos calificar, “por encimita”, la acciones del gobierno y pensar que con una “alabanza” a Francisco Olvera, “hemos ganado el respeto de tu persona” o mejor aunque con una “critica” a los opositores se considere lo “aguerrido” para invitarlo a obtener un puesto o una “buena chamba”.
Congruencia es todo lo que se necesita, por una parte reconocer los aciertos, y sobre todo saber reconocer el camino que aún falta por andar, y saber ubicarnos en que parte de la historia nos gusta participar, sin más miramientos que la verdad, coherencia y respeto.